“Las sociedades deben juzgarse por su capacidad para hacer que la gente sea feliz”. Esta es una de las célebres frases de Alexis de Toqueville, filósofo y jurista autor de “La Democracia en América”. Partiendo de esta aserveración, podríamos hacernos la correspondiente pregunta retórica. ¿Es capaz esta sociedad de hacer feliz a alguien?. En mi opinión el saco de frustraciones que provoca no me hace verla muy capaz, es más, me hace apuntarla como la causa de más de una enfermedad incapacitante.
Hoy en día la capacidad para ser feliz depende totalmente del individuo y su fortaleza psicológica para combatir la oleada inmensa de mensajes erróneos y perjudiciales que le golpea día a día, desgastando, erosionando y moldeando su voluntad a la voluntad de otros.
Son estos modelos reinantes en la dinámica social actual, a los cuáles nos fuerzan a encajar con crueldad, estereotipos estrictos y excluyentes socialmente. Has de ser guapo y fuerte o guapa, alta y delgada, o morir en el intento, y si la genética no te ha favorecido, no desesperes, te queda el quirófano para te extirpen parte de tu identidad o te implanten algo mas de personalidad.
La imagen esta actualmente tan sobrevalorada, que da la impresión que la cosificación de la persona en escultura perfecta de “x” centímetros de cintura y cero porcentaje de grasa, haya dejado al espirítu humano llorando en un rincón, por no poder ser como el desalmado maniquí del escaparate, figura de frívola mirada, sin vida.
Es triste ver a alguien llorar por tal motivo, porque es degradante, ser víctima de esta sociedad y sus “medios de manipulación” hasta ese punto. Pero no te lleves a engaño, si sales a quemar la tarjeta de crédito no recuperaras la dignidad. No serás más humano por acumular pertenencias innecesarias, complementos para lucir tu nuevo “look” que nunca será otra cosa más que un reflejo de la luz rebotando contra una retina, un espejismo.
Lo que realmente importa de una persona no puede verse a simple vista. Son cualidades que residen en otra dimensión invisible ya por desgracia para la mayoría, y desde luego imperceptible para esta sociedad, que de tanto usar los ojos se ha quedado ciega, y por tanto incapaz para ver a quien único nos puede hacer felices, al verdadero ser humano.
viernes, 13 de junio de 2008
Reflexión sobre La Felicidad y la Sociedad actual por Javier Sampedro
Publicado por
Blog de Javier Sampedro
en
5:43
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3 comentarios:
Contra la manipulación y el malestar de la cultura: Conocimiento, progreso y felicidad.
Apreciado Javier Sampedro Castro, no me sorprende la capacidad que tienen los medios de manipulación para poder desvirtuar a su antojo la verdad tan esencial para la colectividad, pero como tengo la suerte de haberte conocido en circunstancias ajenas a nuestras voluntades. Quiero recordarte el tapiz de fondo de una isla pequeña con unas comunicaciones limitadas del resto de las islas y toda la cabalgata de personas, aparentemente difíciles de ubicar y cuadrar dentro del tablero de ajedrez .
De aquél encuentro, a posteriori nació un lazo de amistad que nos ha vuelto a unir en la ciudad donde he crecido y me siento orgullosa de residir. Por lo tanto, gracias por acercarte tan acertadamente a uno de los conceptos esenciales para la convivencia de los seres humanos.
Acerca de la excelente exposición y percepción sobre la felicidad y los estereotipos de la sociedad actual, aprovecho tú didáctico y excelente artículo para abundar en el malestar de la ciudadanía con la cultura, fruto desde mi óptica de las raíces de la infelicidad.
Te lo debo Javier y aquí te va, porque tenemos una dura y ardua tarea con la ciudadanía desde el mismo ámbito donde nos movemos y contra la manipulación y el malestar de la cultura no hay mejor ingrediente que el conocimiento, el progreso y la felicidad interior.
El malestar de la ciudadanía con la cultura.
Siguiendo el camino de los trenes que cogemos a lo largo del trazado camino, el malestar de la ciudadanía con la cultura se manifiesta en un espacio donde el amor, la ceguera y la paranoia contagian hasta límites insospechables a los seres que habitamos en la tierra.
¿Somos seres culpables? ¿Por qué nos castigamos? ¿Tan costoso es encontrar la verdadera felicidad?
Los errores del pasado formarían parte del concepto que entendemos como cultura ¿Es costumbre repetirlos? ¿Hacía donde van las masas y la ciudadanía?
Vivimos en una sociedad avanzada culturalmente hablando, pero ¿se considera como arte a la palabra, los textos, las danzas, los cuadros, la música y el cine?
¿Por qué, entonces, tanto malestar entre la ciudadanía y la cultura? Si somos los hombres y mujeres del mundo la esencia de la misma y la cultura como tal, es una espiral de desarrollo y de perfección del ser humano.
Mientras no toquemos el fondo de nuestros interiores, escarbemos, la cultura que está hecha para la colectividad y, por tanto, para dejar las enseñanzas a los que nos preceden, dificultosamente la cultura seguirá siendo un malestar para los ególatras y manipuladores de la verdad que abundan en el entorno que nos rodean a todos en nuestros quehaceres diarios.
Y como quiera que los datos preocupan a unos pocos y/ o pocas. La cultura es el refugio de los extraños, que en otro argot son los denominados intelectuales o librepensadores que tienen la labor de remover las consciencias de las masas.
Por tanto, una sociedad sin cultura es una sociedad atrasada donde la ciudadanía no avanza y se origina el caos monumental al que estamos asistiendo un día sí, y otro no, con tanta agresividad, competitividad entre todos y todas, sin reparar egoístamente en que las utopías existen y son sinónimos de adquirir conocimiento, progreso y defender un mundo mejor para todos.
La cultura es toda la ciudadanía que forma parte de esta sociedad, y, sin cultura, sin su máxima expresión está avocada a repetir los errores del pasado. Cultura es todo, desde lo material hasta lo intangible que se toca con el corazón y es invisible a los ojos.
¿Quién tiene la llave para concienciar a la ciudadanía? Sólo "nosotros": la ciudadanía, con nuestro esfuerzo y desde reducidos grupos humanos tenemos la obligación de disipar si la cultura dentro de tres décadas o más, será un referente para que la ciudadanía se sienta satisfecha.
El ser humano es el máximo exponente de la cultura de todos los pueblos y ciudades del mundo y ansiadamente espero que, gracias al empoderamiento de la palabra y cualquier demostración de una expresión artística apreciado Javier Sampedro Castro la búsqueda de la felicidad nos haga más llevadero el camino hacia la luz.
Como diría nuestro admirado Luis Rojas Marcos: -" La felicidad es cuestión de codos, no tiremos la toalla porque la felicidad, como el deporte, hay que trabajarla”
que buena reflexion
la verdad es que estamos sumergidos en un mundo que cambia y muta constantemente y a muchos de nosostros nos cuesta creo adaptarnos a,los nuevos cambios...muchas cosas han quedado en el camino..quizas lo mas importante que es los sentimientos y las relaciones importantes han quedado sumergidas ante tanto consumismo...
no se me siento como perdida en este mundo...no encuentro tampoco mi verdadero rumbo...quizas lo he perdido...
Si es piedra que tienes javier sampedro
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