domingo, 27 de enero de 2008

Y luego nada

Pasé por ti como una borrasca,
como una tempestad anunciada.
Pasé así, como una ráfaga de viento.
Obedeciste a tu ímpetu andariego,
obedecí a mi búsqueda de afectos.

Pasaste por mí como una ola que rompe
con su furia, de la noche, el silencio,
como una estrella que no da tiempo
a pensar en su forma, en su destino,
que deja su estela y nos quita el aliento.

Pasamos así, sin darnos cuenta...
de la quietud al desasosiego,
y luego nada... nada... solo silencio.

Teresa Aburto

1 comentario:

Anónimo dijo...

Como lo prometido es deuda estimado y apreciado amigo, aquí te dejo la odiseas de él y ella. Espero que la luz y el alto de vuelo de las mariposas acompañen tu camino hasta y que continues en la búsqueda de la verdad. Salud.

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